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Quete! de narcisista cotidaneidad

eh.... les doy la bienvenida a las palabras. Palabras que no salen sólo de mis manos o mi boca, sino que recorren la urbe por las cañerías tal soretes u otra porquería mínima en la televisión pero potencialmente sensible. Masturbación intelectual del día a día en el colectivo, fantasía e ingenuidad en como vemos al mundo. Welcome!

jueves, febrero 22, 2007

Quete! de Discución: Argumento vs Opinión

Este texto está dirigido a todos aquellos seres humanos que tengan opinión. Mujeres y hombres que tengan una "opinión formada" sobre cualquier aspecto de la vida cotidiana y la no cotidiana. Aquellas personas que opinen sobre Riquelme, sobre películas, sobre política, sobre sexo, sobre drogas, sobre música, etc. La opinión es una manifestación de sentido. Como toda manifestación de sentido, la opinión es un discurso (entendido desde una óptica veroniana, aunque claro, un 10% de los que leen saben quién es Verón, el resto no, así que se viene la lección de semiótica). Lo que tenemos que discernir es qué tipo de discurso. En primer lugar, hay que explicar en lenguaje sencillo qué es un discurso, esto es, una manifestación de sentido. Cualquier cosa puede ser discurso, porque cualquier cosa puede decirle a alguien algo. Por ejemplo la mierda, según el color, la textura, olor y su consistencia uno puede indagar sobre la alimentación y la salud digestiva del individuo que depositó en el mundo ese pedazo de mierda. Pero para no hacernos tanto lío, vamos a referirnos a referirnos como discursos (solo por esta vez) a las producciones de sentido de seres humanos. Y bueno, ponele que un día te mandan a escribir tu opinión acerca de los piqueteros. Ahí tenés un discurso para analizar. Pero, ¿qué carajo es el discurso opinión?. Según Verón, todo discurso reconoce sentido en otros discursos, esto quiere decir, que toda manifestación de sentido está marcada (literalmente) por otros discursos. Ponele, si yo tengo que hacer un trabajo de investigación sobre el carnaval como práctica de resistencia popular en el siglo XIX, tengo que informarme sobre dicho objeto. Tengo que leerme todos los trabajos similares o que hablen de dicho objeto que estén a mi alcance. Digamos que una vez que me leí todo y empiezo a crear mi propio discurso sobre los carnavales, lo que voy a estar haciendo es una visión particular de los carvanales del siglo XIX. Es decir, voy a estar hablando de dicho objeto desde un tiempo y un espacio determinado. Desde un sector de la sociedad, una época de la vida, una semana complicada, un particular estado de ánimo (ponele que mi vieja me tiró el café encima sin querer antes de empezar a escribir). A la hora de escribir mi discurso sobre los carnavales como práctica de resistencia en el siglo XIX, voy a estar marcado por todos dichos factores. De hecho, quizás porque sea un fanático de los festivales de Rock, haga una comparación entre ambos objetos. Incluso si fuese de derecha podría decir que el carnaval no es una práctica de resistencia sino más bien tiempo improductivo en el que los trabajadores no hacen un carajo y se ponen en pedo y blablabla. Todo discurso está marcado por otros discursos (éste también). Pero, ¿cuál sería la diferencia entre un trabajo de investigación en el ámbito académico y una opinión de la vida cotidiana?. En primer lugar, qué en mi trabajo para la facultad estoy obligado a citar los autores en los que me basé para escribir. Tengo que citar correctamente, sino me puedo comer un juicio por plagio. En la vida cotidiana eso no pasa, uno no anda citando todo lo que dice porque es practicamente imposible (Como tambien es imposible citar en un 100% todos los discursos que me basé para hacer el trabajo) ser consciente sobre qué me baso para decir tal cosa. Pero hay otra diferencia que es una consecuencia de la primera. No es lo mismo basarme en investigaciones científicas, en discursos científicos que en lo dijo Pepe, lo que leí en el diario una vez o vi en una película. Un trabajo académico está marcado por la propia academia. En cambio, un discurso cualquiera de la vida cotidiana está basada por el sentido común. Si le preguntamos a doña Rosa sobre el carnaval como práctica de resistencia popular en el siglo XIX lo más probable es que no diga nada o que diga que los milicos lo prohibieron en la última dictadura (y en este caso doña Rosa sería más inteligente). Pero si le preguntamos a doña Rosa sobre Kirchner, sobre Bush, sobre Chavez, sobre Macri, sobre música, cine, drogas, etc., va a tener mucho para decir (al menos que sea tímida, de ser así le servimos una copita de Brandy y fue). ¿Por qué? Porque vivimos a un constante bombardeo de información por los medios de comunicación masiva. Uno puede objetar...es información. Sí, pero es información que es discurso que como discurso está marcado por otro discurso y en definitiva está marcado por el discurso "interés económico-político" del dueño del medio de comunicación.

Primera conclusión: la opinión es un discurso que reconoce sentido principalmente, en el sentido común. Y si hay algo que son los medios de comunicación y otros aparatos ideológicos (como ser la escuela, la iglesia y la familia) son moldeadores de sentido común. El sentido común no es conocimiento, no es ciencia, sino que es más bien una manga de prejuicios y otras barbaridades que nos sirven para relacionarnos con el mundo capitalista en el que vivimos. El sentido común nos sirve para saber que en el banco hay que hacer cola como también para no prender fuego a los explotadores de nuestros jefes porque eso es "malo".

Segunda conclusión: Un discurso "académico" reconoce sus condiciones de producción (los discursos donde reconoce sentido) en sí mismo. La opinión se muestra a sí misma como único discurso sobre su objeto, ya que en ningún momento reconoce sentido en otros discursos. Imaginense a dos testigos de Jehova que te tocaran el timbre y te dijeran "hola, somos Testigos de Jehova, queremos que te unas a nosotros y que nos des plata todos los meses así nosotros podemos seguir usando trajes lindos y romperle las guindas al resto del vecindario" en vez de decirte que Dios es Bueno y que se yo que mierda más. O que yo mismo diga "soy marxista, quiero hacer la Revolución" y después leas todos mis textos (y como verán, que soy marxista y que quiero hacer la Revolución es algo de lo que me hago cargo). Es decir, cuando uno opina, no se está haciendo cargo, sino que reproduce al sentido común.

Tercera conclusión: si uno tuviera conocimiento acerca de X, uno al hablar de X no estaría dando su opinión, sino que estaría compartiendo o construyendo conocimiento sobre X. La opinión no hace más que reproducir sentido común y más profundamente, la ideología burguesa. La opinión no es lo que uno piensa, uno tiene que pensar antes de decir lo que uno piensa, y la opinión no es más que decir lo que dicen otros. Y si no me creen, la próxima vez que alguien opine algo, preguntenle en qué carajo se basa y van a ver como va a empezar a titubear.

Cuarta conclusión: La opinión no es conocimiento. La opinión es ignorancia. La opinión es el discurso que aparece en medio de una charla sobre X y uno no tiene idea de lo q está hablando pero oyó hablar algo en algún lado. Uno como no sabe, da su opinión. En vez de sentarse a escuchar, a aprender, da su opinión.

Conclusión general: soy estudiante de sociales de la Universidad de Buenos Aires. Eso significa que estudio y tengo conocimiento acerca de determinadas cosas, básicamente, lo social. Ambos tíos míos son ingenieros. Mi tia y mi vieja médicas. Cuando hablamos de ingenieria o medicina, yo soy un oyente. Pero cuando hablamos de política, sociedad, cultura y el mundo, todos opinan. Y eso es algo que detesto. La opinión es ignorancia. Y amparandose en el relativismo, primero dicen "mi opinión es válida" y luego me tildan de autoritario. Y ahí creo que está la cuestión de fondo. El saber, el conocimiento, la cultura en sí, también son bienes y herramientas que no se distribuyen igualitariamente en la sociedad. Hay personas a las que les interesa poco y eso que son de clase media y pueden acceder a ciertos bienes culturales. La cumbia es una mierda y es para ignorantes...obvio, porque la escuchan los que menos bienes culturales reciben. Claro, y a mí, estudiante de Cs. Sociales, me tildan de autoritario justamente porque al existir una distribución desigual, entre los que tienen los bienes y los que no hay una relación de poder. Si uds. estudian odontología y les encanta escupir sus prejuicios (es decir la valorización de X antes de realizar un juicio y todo lo que esto implica...eso es la opinión, decis lo que pensás de algo cuando no entendés ni jota sobre algo), a mi no me rompan las pelotas. Si te gusta hablar de la vida, estudia filosofía. Si te gusta hablar de porque X es como es, estudia Psicología, etc. Ni siquiera, si te querés decir lo que pensás, primero pensá. Investigá, lee, dejate guiar por los que saben más.

Este texto es para expresar mi odio a todos los ignorantes que hablan de cosas que no saben y piensan que es la verdad absoluta y le discuten a uno cuando uno se la pasa estudiando esas cosas para aprobar materias en la universidad.

MUERTE A LA IGNORANCIA

2 Comments:

At viernes, 23 febrero, 2007, Blogger Sol! said...

Cuánta fuerza puede tener la naturalización, ¿no? Es sorprendente.
A mí no me enoja que la gente dé sus opiniones de sentido cómun. En realidad me pone triste, porque muchos caminan como marionetas y no lo saben y eso es terrible. Y no lo digo como superada ni mucho menos, todos estamos en la misma, la mera consciencia (mínima, parcial, total) no anula los hechos.
Desmenuzar todos los discursos investidos de sentido, demanda bastante valentía... Es más fácil cerrar los ojos, pero lo fácil no es lo mejor.
Escribí bastante en los últimos comentarios, pero bueh... sepa disculparme. Le dejo un fragmento que amo de Rayuela, cuando ló leí pensé en este tema:

»En un plano de hechos cotidianos, la actitud de mi inconformista se traduce por su rechazo de todo lo que huele a idea recibida, a tradición, a estructura gregaria basada en el miedo y en las ventajas falsamente recíprocas. Podría ser Robinson sin mayor esfuerzo. No es misántropo, pero sólo acepta de hombres y mujeres la parte que no ha sido plastificada por la superestructura social; él mismo tiene medio cuerpo metido en el molde y lo sabe, pero ese saber es activo y no la resignación del que marca el paso. Con su mano libre se abofetea la cara la mayor parte del día, y en los momentos libres la de los demás, que se lo retribuyen por triplicado. Ocupa así su tiempo con líos monstruosos que abarcan amantes, amigos, acreedores y funcionarios, y en los pocos ratos que le quedan libres hace de su libertad un uso que asombra a los demás y que acaba siempre en pequeñas catástrofes irrisorias, a la medida de él y de sus ambiciones realizables; otra libertad más secreta y evasiva lo trabaja, pero solamente él (y eso apenas) podría dar cuenta de sus juegos.»

JULIO CORTAZAR, Rayuela, Cap. 74.

 
At viernes, 16 marzo, 2007, Blogger Nicolás said...

Dibuje maestro. Coincido plenamente; aunque también hay que tener en cuenta que muchas veces los tecnicismos de las palabras opinion, sentido comun, conocimiento y demás no son tenidos en cuenta y se dice "opinión" cuando uno cree que esa es la palabra que va en ese lugar. Quiero decir, una cosa es decir "yo opino que es mejor salir a las nueve", otra es "yo creo que es mejor salir a las nueve", y otra es "seria mejor salir a las nueve". Muchas veces se intenta decir alguna de estas frases, (mal) usando otra.

Párrafo aparte, me gustó la frase: "Si uds. estudian odontología y les encanta escupir sus prejuicios, a mi no me rompan las pelotas"


Y agrego

"Si no estudian odontologia, pero igual les encanta escupir sus prejuicios, tampoco me rompan las pelotas"


He dicho.

 

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