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Quete! de narcisista cotidaneidad

eh.... les doy la bienvenida a las palabras. Palabras que no salen sólo de mis manos o mi boca, sino que recorren la urbe por las cañerías tal soretes u otra porquería mínima en la televisión pero potencialmente sensible. Masturbación intelectual del día a día en el colectivo, fantasía e ingenuidad en como vemos al mundo. Welcome!

lunes, junio 20, 2005

hello, I love you

¿Qué hacer cuando todo lo que pueda llegar a hacer es nada?. Nada por la respuesta, el típico suicidio para hacer sentir mal al resto, para que se sienta culpable y nada, ¿cómo saberlo, cómo disfrutarlo?. Imposible.
Por eso invitame para siempre, invitame a no irme nunca, no tenés nada para ofrecer más que un segundo de la trascendencia, un segundo de ojos en los ojos, de cuerpos de nada y solos, y juntos, sal para la carne y azucar para la hipoglucemia.
Dame esa muerte de fotografía, un si bemol bebop Miles Davis, escena cuadro por cuadro y pausa. Pausa para mirarse en el otro y nada, pausa para tocarse y nada, vivir la vida como gotas de una canilla mal cerrada.
Invitame a imaginar y a jugar, pero juguemos realidad. Cerrá los ojos y mirate porque te veo, imaginate eso. Salí de vos por tus pies y mirate como te miro y fue, podés volar, podés tener visión de 360 grados, podés ir a Dios y volver en un segundo, nada. Yo y eso, dos ojos que miran como uno y nada.
Invitame a no irme nunca y tu vagina, Eros a veces siempre Thanatos.

domingo, junio 19, 2005

Saturday Night

¡Levante la mano quien empieza la semana con la clasica pregunta "¿Qué hiciste el fin de semana?"! Yo... bueno, es cierto, no siempre pasa. A veces no contamos con la suerte de ser notados por las personas y a nadie le interesa saber que fue de nuestro fin de semana, claro, si nadie sabe que existimos siquiera.
En fin, generalmente, digamos que el fin de semana (el Sábado mas que nada) parece convertirse en un peso pesado de los simbolos de status. Observemos: sujeto A dice "el Sabado fuimos a bailar con los chicos ahi por la costanera"; sujeto B dice "me quedé en casa" Honestamente, ¿ qué pensas? A = winner, B = looser. No me digas que no porque no te creo.
Te pasas la semana estudiando, trabajando o solo yendo a la facultad o al trabajo donde fingis estudiar o trabajar, pero aun así hay una rutina, algo que debemos destruir. Viernes a la noche, Sabado a la noche...Domingo, futbol. "Dios, como quiero que llegue el fin de semana... recien es Miercoles, mierda!" Ahora, digo yo, si la gente vive realmente dos dias de cada siete (y seamos justos, mas bien parece "vivir" solo a la noche), pues llegamos a la conclusion de que nadie esta viviendo un carajo.
El Sabado a las siete de la tarde, o a las ocho ya nos empezamos a desesperar para ver que vamos a hacer. Llamas a tus amigos para ver si estan en sintonia y te das cuenta que vos queres ir a bailar, otro quiere ir a tomar algo y otro quiere quedarse en casa a bajonear dulce de leche.
Argh!!! que parto que es organizar salidas. Siempre hay uno o dos que son los que se encargan de armarlas y los otros solo llaman para decir "¿hay planes para hoy?" Los seres humanos de la sociedad de consumo somos hormigas. En vez de hormiga obrera serás una hormiga planificadora de salidas, pero a la larga no hay mucha diferencia. Hay que ganarle al Sabado. El Sabado es una amenaza. Porque afuera todos estan divirtiendose... hasta tu ex novia, vos sabes que puede estar en algún boliche por ahi conociendo a ese con el que va a reemplazarte. Y vos en casa, dulce de leche y peliculas condicionadas en I sat.... que ganas de coger... terminas haciendote la paja, pero con cuidado, no vaya a ser que papa y mama se despierten y te vean haciendo chanchadas entre el televisor y las macetas. Y el Lunes "nada, me quedé en casa"
Y si fuera al reves? bueno, si, a veces lo es. Volvamos al sujeto A y al otro. El sujeto A puede, como afirma, haber ido al boliche en la costanera. Pero puede haberla pasado muy mal. Lo rebotaron 16 mujeres, o peor, no se animo a encararse a ninguna y se sintio un imbecil. El sujeto B en su casa podria quizas tener un piano de cola, o la cola de su novia y hacer maravillas.... poesia, trascendencia. Sabado, sabado... que me pongo? a donde voy? hay que preparar muy bien la anecdota para el Lunes ser el centro de la atencion... aunque en realidad, a nadie le importa.

jueves, junio 16, 2005

Vayanse todos un poquito a cagar!!!

Desde bebes la caca nos resulta algo molesto y desagradable, ni bien ensuciamos un pañal empezamos a llorar, necesitamos que nos cambien. La textura, el olor, la sensación desagradable de tener el culo sucio, a nadie puede parecerle algo lindo. Ya no de tan bebes, cuando entendemos un poco más al mundo que nos rodea nos enseñan que la caca es algo malo: “No toque eso, eso es caca!”, y claro, si es caca, no puede ser bueno.
Pero... ¿Qué pasa realmente con la caca? ¿Es algo tan malo como nos hacen creer que es? Mucha gente dice que para saber si realmente estas enamorado de tu pareja tenes que imaginártela cagando, y si aun después de eso te sigue pareciendo atractiva, es tu media naranja. Osea que la regla más efectiva a la hora de medir el amor sería la mierda.
Cuando uno camina por la calle y pisa caca es una gran molestia, porque la caca en sí puede ser desagradable, pero la caca ajena es aun mucho más repugnante vaya uno a saber por qué. Si al fin y al cabo todo siempre es la misma mierda. El olor de la caca no es nada agradable, los pedos son el Kenzo, el Carolina Herrera o el Calvin Klein de la misma. Generalmente a nadie le gusta este olor, pero cuando el pedo es propio más de uno se tapa con la sabana para contener el hedor y olfatearlo de cuando en cuando jactándose de “Que rico pedo me tire!!!”. Sin embargo, más allá de casos particulares de amor a la mierda, en general sigue siendo algo desagradable “Que gusto a MIERDA que tiene esta torta”, algo despectivo “Puto de MIERDA”, “Negro de MIERDA”, algo que no esta bien.
Cuando en una reunión alguien necesita hacer pis pide el baño sin ningún tipo de problemas “Me estoy haciendo pis, dónde esta el baño?”. Pero si alguien necesita defecar es impensable ventilarlo, nadie o casi nadie dice “me estoy cagando, decime dónde esta el baño yaaaa!!!!” La mayoría de la gente se aguanta las ganas hasta llegar a su casa y los mas osados suelen preguntar por el baño, sin dar mayores explicaciones de para qué lo necesita. ¿Por qué la gente se avergüenza de cagar? Es algo natural, todo el mundo caga, hasta la señora más paqueta del mundo expele mierda por su culo, hasta la modelo más linda caga olorosos soretes y hasta el sex symbol hollywoodense caga con el mismo olor asqueroso que vos y yo.
Por esto yo creo que la gente no puede estar más equivocada. La mierda puede ser algo desagradable, si, pero no podemos confundir el arte de cagar con la mala reputación de su producto. Cagar es uno de los placeres más grandes que puede darte la vida (equivalente al sexo, las drogas y dormir). Cuando uno se sienta en el gran asiento de mármol no obtiene sólo esencias desagradables ni materias asquerosas, obtiene sobre todo paz. La paz que lográs entre las cuatro paredes de un baño no la conseguis ni en la iglesia, ni haciendo yoga, ni después de tener sexo. La concertación que obtenés mientras cagás no podes conseguirla por más fosfovita, ritalina o mierda que tomes.
Mucha gente piensa que ir al baño es algo muy simple, pero no se dan cuenta de la verdadera complejidad del asunto. En ninguna escuela te enseñan acerca de ir al baño, lo dejan librado a tu suerte, porque hablar de caca esta mal. Pero entonces ¿Cómo se cuánto papel higienico tengo que agarrar para poder limpiarme bien? ¿Cómo sé con cuánto papel se va a tapar el inodoro? ¿Hay fórmulas matemáticas para eso? ¿No deberían venir marcados los rollos según la consistencia de lo evacuado, la forma del inodoro o por variables del estilo? ¿Por qué cuidan de la aspereza del papel y no se aseguran de que se desintegre lo bastante bien como para no tapar todos los caños? ¿Es más importante no irritarme el culo a que mi baño hieda a mierda? Y no sólo eso, hay otras cuestiones importantes que no se tienen en cuenta a la hora de cagar... la cuestión del lavado de manos es algo que me preocupa. Cuando uno termina de hacer sus necesidades nos enseñan que es importante lavarnos las manos para no contraer cólera, hepatitis, gonorrea, hemorragia cerebral o vaya uno a saber qué, pero... una vez que termino con lo mío lo primero que hago es abrir la canilla con mis manos sucias, después me lavo y claro, cierro la canilla, si si, esa misma canilla que acabo de ensuciar con mis propias manos. En síntesis, lavarse las manos es sólo un placebo, nos obligan lavarnos las manos para que contribuyamos a crear una fuente de bacterias, virus y cosas así para que después los médicos se llenen de plata curándonos y aleccionándonos de la importancia de lavarse las manos, es un círculo vicioso y mafioso. Otras cuestiones también tienen que ver con la forma del inodoro, el agüita que salta y moja nuestros culos cuando un torpedo de gran calibre es lanzado es algo sumamente molesto, contrapuesto con esto hay inodoros que tienen como receptáculo una parte de mármol, sin agua, que evita salpicaduras molestas, pero claro, estos tiene dos tipos de problemas demasiado frecuentes: 1- Si el torpedo en cuestión es de un tamaño o pegajosidad considerable puede que quede atascado ahí cual delfín en la costa, y realmente no es nada agradable tener que despegarlo con una escobita para baños, o un palito o con la propia mano o lo que se encuentre en ese momento. 2- Muchas veces, para solucionar el inconveniente del punto 1, los inodoros estan diseñados para expulsar el agua con una presión suficiente como para que ya sea, un sorete gigantesco o una vaca de media tonelada puedan ser movidas sin ningún tipo de inconveniente, pero claro! Si hacemos una simple cuenta matemática nos damos cuenta que: “GRAN SORETE + ALTA PRESION = RODILLAS MOJADAS CON AGUA LLENA DE MIERDA”. Entonces, insisto con lo mismo, la gente no le da importancia a la caca, les da vergüenza, no hablan de la caca porque esta mal, ¿Sino cómo se explica que existan robots tan chiquititos que te los pueden meter en el cuerpo para curarte enfermedades o aviones tan rápidos que rompen la barrera del sonido y te permiten estar en Japón en 25 minutos, pero no existe un inodoro que te asegure en un 100% que tu sorete va a termina en el Río de la Plata sin que sufras daños colaterles de ningún tipo?!?! Otra cuestión a la que no le dan importancia es a los aerosoles que se encargan de tapar los olores desagradables que nosotros mismos generamos, lo más normal es que uno efectúe la aplicación del mismo cuando termina con sus quehaceres, pero, suele pasar que cuando hay visitas o se esta en un baño ajeno, a uno se le ocurra la brillante idea de esparcir el aerosol DURANTE la misión, para que no se cuelen olores por debajo de la puerta y delaten el acto vergonzoso que estamos haciendo, pero claro! Ni bien a uno se le ocurre tirar el aerosol descubre que las pequeñas partículas perfumadas que el propelente, conocido como butano, se encargo de expeler del tubo metalizado empiezan a caer sobre nosotros invitándonos a estornudar o simplemente aromatizar nuestra ropa con olor a desodorante de baño. Pero claro, seguramente soy un tanto pretencioso con cuestiones mínimas para algunos, pero no para los que le dedicamos al arte de cagar el tiempo suficiente como para exigir tales comodidades.
Hay gente que caga sólo en su propio baño, y esta bien, puede que sea por vergüenza o amor a su propio inodoro. Los sonidos que salen cuando uno caga suelen incomodar bastante al que lo hace “¿Me escucharan? ¿Abro la canilla para que no se escuche tanto? ¿Si trato de contorsionar lo suficiente el culo, puedo evitar que el sonido sea tan fuerte?” QUE CARAJO TE IMPORTA!?!?!?!?!? ¡Todo el mundo caga! ¡Todo el mundo se tira pedos mientras lo hace! ¿¿¿Por qué mierda te da vergüenza??? Porque la sociedad te dice que eso es vergonzoso. Pero la sociedad es la que da vergüenza, te enseña que las cosas más naturales del mundo estan mal. En el Discovery es normal ver a dos animales teniendo relaciones por mas desagradable que eso sea, o ver a un animal arrancándole los órganos a otro o ver insectos metiéndose en las heridas de animales más grandes, pero nunca te muestran como cagan los animales. ¿Para qué queres verlo? ¡Si es un asco! Pero yo también como órganos de otros animales, también tengo relaciones sexuales, hago todo lo mismo que los animales, hasta cago. ¿Por qué no podrías mostrarme eso?
La cuestión acá es que cagar es algo placentero, sentarte con una revista, un libro o la radio a pasar un tiempo de paz y entretenimiento entre tu culo y vos es lo mejor que podes hacer en un día aburrido. Yo soy partidario de las televisiones en los baños. Si podes mirar la tele mientras comes, mientras coges, mientras dormís o mientras estas sentado con amigos, ¿Por qué no podes mirar la tele cuando cagas? Porque la gente no se toma el suficiente tiempo para cagar, es algo que vas, haces y te vas, tiras la cadena y te olvidas que sos un ser desagradable, volvés a ser un humano civilizado, listo para salir a la sociedad nuevamente. MIERDA! Si la gente se tomara unos cuantos minutos para realizar esta tarea, sentarse, relajarse y dejarse llevar por sus necesidades quizás guardaría menos mierda en su interior, con menos gente con mierda en su interior, menos gente de mierda, cuanta menos gente de mierda, menos mierda en el mundo. Esto esta científicamente comprobado...

martes, junio 14, 2005

Ringtones

Nunca me gustaron los walkman. Quizás porque no soy de escuchar la radio y odio los casettes. Mis viejos nunca me quisieron comprar un discman porque según ellos las posibilidades de que me pise un auto (o cualquier otra cosa) cuando voy por la calle ya de por sí son altas sin la intervencion de ningún entretenimiento tecnológico. Así que yo simplemente voy escuchando la música en mi cabeza. No, no estoy loco. Cuando yo hago una canción, ponele, y no me la quiero olvidar (generalmente me pasa q se me olvidan las melodías) tengo q repetirlas hasta el hartazgo, asi que las voy cantando en mi cabeza. También tiene que ver el entusiasmo del momento de haber hecho algo que me parece bueno. Entonces voy por la calle escuchando mis propias canciones, con los arreglos e instrumentos que por desgracia no tengo ni se tocar. Y eso también me ayuda a darles más estructura y a tener en claro como quiero que sean.
¿A qué voy con todo esto? A que por tu culpa, SI, tu culpa, pedazo de Hijo de Puta (y con mayusculas) ese privilegio lo tengo totalmente restringido. Vos y tus malditos ringtones! queres que todo el mundo sepa que te gusta Babasonicos eh? no te podes comprar una remera o una mochila? SIEMPRE en el bondi suena algun rigtone. En cualquier concentración de gente que supere a las 5 personas, eventualmente va a sonar un celular con una de esas putas melodías. Y loco, a los que no tenemos discman y escuchamos la musica dentro de nuestra cabeza eso nos jode. Nos corta el mambo y tenemos que esperar a que termine, no solo el ringtone, sino la conversacion telefonica (ya que sabemos que en un bondi eso tambien es como un embudo para la atención) para retomar nuestro oficio de DJ cerebral. CORTALA! Modo silencioso y listo. Cuando alguien te llama sentis que te vibra el culo y sabes que te estan llamando. No me rompan mas las pelotas. No me interesa que te guste el nuevo hit Tecno Pop. Eso comentalo con tus amigos o escribitelo en la frente. PERO NO ME ROMPAN MAS LAS PELOTAS.
Si, me creo muy artista... so what?

lunes, junio 13, 2005

...

Saer

miércoles, junio 08, 2005

Y ahora...¿qué?

Que lindo vivir acá en Buenos Aires, Argentina, exclusivamente, Argentina. Tanto país, tan grande territorio y yo acá, acá rodeado de casas y tantas otras construcciones en una ciudad enorme de 10 millones de habitantes, en esta provincia donde se concentra la mayor parte de la población. La mayoría democrática, digamos. Y el resto, ¿qué?. Vivimos en Sudamerica, el color blanco de la piel de la mayoría de las personas que nos rodean debería darnos vergüenza. Hablamos un idioma manchado de sangre, violencia, horror "revolucionario". Vivimos en una ciudad, en un país manchado de sangre, en un continente dolorido. En un continente tutifruti donde el color blanco de la piel no significa nada. Somos sudamericanos, carajo, vivimos en Buenos Aires y no nos damos cuenta de la realidad del continente, de donde estamos parados, tanto celular, msn, tanta televisión por cable nos idiotiza y nosotros no podemos creer que vivamos en Sudamerica. Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Chile y Perú...países "productores" de personas que vienen a buscar trabajo acá, el trabajo que como "parisinos de sudamérica" es obvio que no aceptamos y criticamos, criticamos a los negros de mierda, a los negros que en su sangre llevan la verdadera Sudamerica. Qué tanto Creamfields, que tanto Europa, Hollywood y que se yo que más, que tanta mierda, somos una sucursal más, la periferia "grasa" e ignorante de toda la mierda, que me importan Placebo, Portishead, los DJ, Radiohead, si viene The Cure o no y todo eso. ¿Y el tango?, en primer lugar, para negros (como la cumbia ahora, que también se baila en fiestas de quince de Palermo), ahora para viejos, y ahora Dj y electrónico y Piazzola todo lo demás. Hoy nos vamos a despertar todos y el paro en la universidad a quién le importa, hoy nos vamos a despertar todos y el neofeudalismo de caudillos hijos de puta en Salta, Jujuy, Misiones, ¿a quién le importa? (y más porque decir salta o jujuy es como decir Bolivia, aunque, por suerte Ortega lleva la celeste y blanca), hoy nos vamos a despertar y corrupción, y Cromagnon, Chabán libre (las leyes que no nos representan, supongo), Ibarra Libre, Kirchner llamando a apoyar lo inapoyable, y Bolivia, lejos.
Bolivia, hermosa y dulce sudamérica, violencia reaccionaria y sueños de futuro, hoy me voy a despertar y voy a ser tuyo.

espontaneo?

Aviso: el siguiente texto (conglomerado de materia significante) no ha sido ni escrito, ni ideado, ni siquiera mordazmente sugerido por el sr. Leonardo (no se su segundo nombre si es que lo tiene) T. El autor de este texto soy yo... un ser mas pequeño que se afeita mas seguido y por eso se le irrita el cuello mucho.

Aceptando el honor de recibir este espacio de mediana difusion (?!) q me ha concedido mi amigo, pero mas importante, mi enemigo Leo, queria escribir basicamente la primer pelotudez q me viniera a la cabeza. Y me vienen muchas realmente. Prescisamente por estar hablando tanto de que somos o que pretendemos de nuestras vidas. ¿Alienados? oh si. Celular, msn... jeans... ya esta todo dicho. ¿Qué vamos a hacer? ¿Mirar los noticieros y putear? en tal caso, ¿por qué puteamos? ¿porque el mundo es una mierda o porque no sabemos si creerle a los medios? Me quedo en mi casa y me bajoneo un pote de dulce de leche para pasarme toda la semana reventandome los granitos de la cara (me ayuda a aliviar la tension del estudio previo a un parcial para el cual deje todo para ultimo momento) Los fotologs y otros novedosos sucesos del mundo posmo parecen sedantes a nuestros deseos de fama, gloria, o mas bien de trascendencia. Hoy todos podemos jugar a que somos modelos, poetas o pensadores, exponiendo ante el mundo (ja, si claro) nuestras fotos o escritos en un medio como este... ¿tiene sentido? bueno, si y no. ¿Ambiguo eh? Las acciones no deberian evaluarse, pero si las evaluamos que sea por el criterio que las impulsa y no por lo que las hace acciones en si. Internet trae mayor capacidad de recepcion de los mensajes, quien tenga algo que decir contara por medio de ella con mas amplias posibilidades de ser leido o escuchado. Pero, como pasa siempre, esto acarrea la saturacion. O sea, nada... el sistema gana de nuevo. Creemos que nos oyen, y que hay otros como yo que sufren las mismas penas... los hay, si... pero a la larga, todo es masturbacion... "aca estoy yo con las chicas en la fiesta de egresados", "uh mira como sali, q espanto, nos re divertimos, chicas las quiero, bueno me voy" (me voy?! es un msj de computadora!! no te vas a ningun lado!) ¿Se entiende mi punto? ¿No? bueno, como siempre. Ya sere mas claro luego, ahora no... a escuchar Pearl Jam, me es mas cómodo y vos ya te cansaste de leer, pero llegaste hasta acá porque esperabas el remate... y el remate no está.

lunes, junio 06, 2005

No entiendo

No entiendo, ¿cómo puede ser?. Uno puede nacer en cualquier calle, en cualquier barrio, ciudad, país, y yo justo vengo a nacer acá, en esta casa, en esta vereda, junto a otras casas y veredas. Tan sólo basta un suceso, o una sucesión de sucesos, para que suceda. La muerte de un tío, de un padre, de un hermano, la desaparición forzada de una mascota, encontrar a alguien muerto, ver a alguien llorar, gente muriéndose de hambre en la televisión, un pueblo sin tejas y una calesita sin pintura, sin caballos ni reyes, ni siquiera imaginación, ni siquiera una molécula de oxígeno, ni siquiera una voz que pudiera hablar lo que en este momento podría necesitar escuchar, sentir. Nacemos tristes, algunos. Tristes, con esa sensación del ruido más ruido y la lágrima más salada, el latigazo más jugoso y las miradas más fuerza de expansión de una bomba H, de una paloma cayendo al suelo, y gusanos arriba, o en alguna parte. Y a veces, cuando se nos presenta algo, algo que es lo más mínimo, en un tono o color, y tristes. Y tristes cuando nos despertamos y lluvia y tristes cuando nos despertamos y sol. La sola necesidad de la tristeza, el abastecimiento en la música de Cinema Paradiso, en un verso de Neruda, o para algunos Girondo, y en una cara, en un vos, en un otro. En esa voz que me mira y escucha lo poco que puedo tocarla. Y esa mirada que asfixia a mi médula ósea, a las fibras musculares que parecen gelatina. Y a los demás, ¿qué les pasa?. ¿Cuáles son las razones por las cuáles una persona que ronda los veinte años puede pensar en la muerte?. La vida es apenas un suspiro para la historia del universo, mi vida es mucho menos para él o ella o ese, pero si hay algo que hago en mi vida es suspirar.

¿Qué hacer ante una soledad mecenas de mi más adorable locura? La ruta enfrente y la banquina en mí, la estación de servicio de sandwiches de arena y mayonesa, con algo de fiambre en ciertas vacaciones. Volver o no volver. Siempre camino las mismas baldosas, las mismas sombras. Aplasto a las hojas del limonero de la esquina en otoño, del sauce llorón absorbo su elocuencia y la reparto a cuentagotas de frustrada genialidad. Parar para siempre, oír la misma canción, la misma mujer llorando y sus cuerdas vocales. De noche todos duermen, de día todos viven. Yo.

Y recordar siempre a la familia y casarse y escribir un libro. Ni siquiera, trabajar, si es posible estudiar, si es posible viajar en transporte público. Ojalá pueda vencer mi adicción a colectivos, ferrocarriles y subterráneos. Es tan lindo el hogar... la atemporalidad de un día fragmentado en siestas y desayunos precedidos de merienda. Tener un hijo o matarlo de vida, olvidarse de uno y pensar en otro, trascender. Aborto, SIDA, pulmones de cáncer. Hoy habló por teléfono un sobrino, que además es desgraciado, que pretendía seguir cobrando la jubilación de Salomón, su tío muerto. Primero, lo obvio, pensé en minas y ella como un todo de ellas, en donde la resta es superior a las partes, y yo siempre pensando en ellas como duendes o pitufos que se aparecen por entre mi ropa. El útero siempre llamándonos para darnos y exigirnos la vida. El patrón, siempre el buen patrón, escupiendo orejas y consumiendo fetiche pornográfico en su oficina. Amor aquí, allá y en el patio de mi casa. Pobre Salomón, suerte que está muerto, que no está. Morir es siempre anterior y posterior a la vida y, por eso, a veces pienso que ésta es lo único que tenemos. Un sobrino tocayo que pretende cubrir sus gastos con la jubilación del tío que acaba de morir y antes cuidaba. Me acuerdo de un viaje en remís, entrando en el terreno de los empedrados de Lomas, la cuadra de la casa de mi abuela, enfrente, la casa de Salomón con un cartel que decía “Kiosko Salo” y más abajo “disfrute de las Salo-ofertas”. Ahí creo que descubrí que podría llegar a estudiar publicidad, porque, sacando lo del kiosko, es todo mentira. Las pastas como lava en un plato entre sombras y televisión de sábados a la mañana en la casa de mi abuela: el tiempo de la preadolescencia, del preservativo, el último estadío de la vida perfecta. Viejos y pañales, adultos maduros y deudas, adultos treintanieros y cuotas, jóvenes y parciales, adolescentes y minas, niños y juguetes. Pensar en la muerte por eso, venganza, venganza y respuesta, intimidación y cansancio. Pensar en la muerte cómo el silenciador de un arma, pensar a la muerte como un segundo de eternidad en el que nos parece imposible dejar de sentir. Si es éste ese segundo, que asco debió haber sido mi vida.

Masividad al palo: los jeans

Es muy probable (y cuando digo muy, es muy, y más si sos de lugares como Lanus) que en este momento tengas puesto un jean, ese pantaloncito de tela dura y algo incómoda que inventó un yanki por el siglo XIX y ahora es uno de los tantos símbolos de la masividad, como las hamburguesas, el msn, friends y tantas otras cosas. A donde vayamos, hay alguien con un jean, si tengo un jean y otro tiene jeans y todos tienen jeans, es muy fácil sentirme a gusto. La repetición es lo que nos hace sentir seguros, quizás, lo improbable, lo que ignoramos, todo lo contrario. La cultura de la homogeneidad nos da la suficiente fuerza para rutinas repetitivas de pasos en veredas y colectivos, el asiento cerca de la puerta por si se llena. La seguridad de la cama, la almohada, el sedentarismo, la mona lisa acá, allá y en todas partes, en mis libros de texto de la primaria, en internet, la tele y hasta por la radio le sacan ese valor esencial, hace morir el aura de lo bello, como diría Benajamin. En la sociedad de mercado y masas un producto como el jean atravieza todos los estractos sociales posibles, incluso hasta me da la sensación de que los cohesiona. Es un producto homogeneo para la masa homogenea, nos da la impresión de que somos todos iguales, somos iguales por los jeans, no por los DDHH, no por nuestro cuerpo y sus necesidades biológicas y hasta las más sinceras espirituales. El jean es como la bandera de un país, como un himno, como el mate, nos hace sentir parte de algo, nos iguala a todos en al menos un aspecto: de la cintura para abajo. Un jean en un hombre o una mujer, da igual, el jean es asexual, a un jean le importa poco un pene erecto o la posibilidad de cojer en un espacio público (gracias a dios o Dios que existen las polleras). Y Ford, y Chaplin en Tiempos Modernos, el Aldous Huxley y su mundo feliz, un mundo , seguramente, lleno de jeans. El jean es un elemento masificador, totalitario, un mecanismo indefenso de borrar la diferencia. Una persona civilizada usa jeans, un asco son las personas que van en joggins a la facultad. El jean es feo para escapar, para saltar, perseguir un colectivo o para el amor mismo. El jean es como un brazalete nazi o el nazismo mismo. La raza aria usa jeans, el resto que importa si son jabón, tierra de fosa común, obreros, piqueteros, cadetes, etc.

Entonces, por qué no despertarnos y ver si tenemos piernas, por qué no mirarse desnudos al espejo y ver nuestros ojos, lo que somos, lo que nos diferencia. Claro, fin de semana, Episodio III, cerveza quilmes y drogas a cuentagotas, facultad, trabajo, novios, parejas, hijos, documentos de identidad. Cómo ser libres con tanto jeans hasta en la peluza de ombligo, como no dejarnos llevar por la comodidad, esa tentadora y bella comodidad, lo seguro, el año que por más que sume en calendario es casi siempre el mismo, navidad el 25, el fin de semana daytripper y sueños con fecha de vencimiento. Nunca hay que olvidar que lo único que nos hace sentir libres, lo bello y esencial y poético de la vida, es la ignorancia del futuro, es saber que no hay destino, que nada está escrito y por eso somos, y no sabemos muy bien que somos, pero somos y seremos. Usar jeans, y todo lo que eso implica, lo repetitivo, nos aleja de la idea de que tarde o temprano nos vamos a morir, de que no hay tal trascendencia. Lo único que nos queda es comunicarnos con el otro, por eso, nada de jeans y muchas piernas, el hedonismo vacío y repetitivo de la comodidad y jeans improductivos, al inodoro. Bienvenidos al mundo del miedo, la desesperanza y el fracaso, los sueños en el bidet y, por favor mamá, planchame el jean que tengo que salir.